Que nadie vea. . .
Acá el silencio se convierte en sonido, no vale el tiempo pero valen las memorias. No se cuentan los segundos, se cuentan
historias
.
No me acuerdo muy bien cuantos besos dejamos en cada esquina
,
pero imposible olvidarme
de aquel cuarto,
donde
aquella noche subió
la adrenalina.
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