Acá el silencio se convierte en sonido, no vale el tiempo pero valen las memorias. No se cuentan los segundos, se cuentan historias.
"-Alcanzará seguramente. Te he regalado un cordero bien pequeño.
Inclinó la cabeza hacia el dibujo:
-No tan pequeño...¡Mira! Se ha quedado dormido...
Y fue así como conocí al principito."