Acá el silencio se convierte en sonido, no vale el tiempo pero valen las memorias. No se cuentan los segundos, se cuentan historias.
"Después de tanto tiempo juré no volver a hablarte, ni escribirte...pero el motivo de mi mensaje no es el mismo que el de otros. No te escribo para decirte que todavía te amo ni para decir todo el rencor que te guardo; porque sinceramente ya no siento ninguna de esas dos cosas.
Gracias por haberme hecho esta persona que soy ahora. Por haberme hecho más segura, más inteligente, más sensible...Menos inocente. Gracias por haberme enseñado que los cuentos de amor de princesas y príncipes son sólo eso, cuentos.
(...) Gracias por haberme dicho mirándome a los ojos que me amabas, que nunca me engañaste, que yo era la mujer de tu vida con la que querías tener hijos... En fin, gracias por tantas mentiras. Aprendí a ya no enamorarme de palabras sino de hechos. Gracias por todas las veces que me culpaste por nuestra relación.
Ahora sé que yo hice todo lo que estaba a mi alcance por buscar lo mejor para todos y creo que lo logré. Mirando atrás, puedo decir que el año pasado me trajo más cosas malas que buenas pero también fue el año que más crecí. Me di cuenta de lo mucho que me desvalorizaba y lo mucho que me desvalorizaron..
Me di cuenta de que creí en una ilusión, una mentira, un cuento, una máscara. Pero no te culpo por eso, al contrario, te agradezco porque la desilusión me genera más ganas de amar a persona que hoy tengo al lado mio, para que me devuelva todo lo que yo le doy, con palabras y con hechos verdaderos.."


Deja nomas que hable mal de vos Maradona 
Que la línea blanca no se acabó nunca,
Y que al fin y al cabo, entre tanta droga
Se olvido la magia de su pierna zurda. 

Deja nomás que hablen mal de vos los de traje
Los que saben todo pero nunca aciertan, Que la piel xeneize en tu alma tatuaste, 
Sobre el fiel paisaje de La Bombonera. 

Juan Román Riquelme el torero simple
El de la gambeta más perfecta y pura
Jamás la pelota se ha sentido triste, 
Cuando la acaricia tu inquieta figura. 

Juan Román Riquelme el poeta ciego 
Que no necesita ver lo que ve el mundo, 
Que cual rayo herido cayendo del cielo, 
Parte en dos el futbol sólo en un segundo. 


Y las rosas blancas de una muerte incierta, 
Quedaran marchitas en floreros rotos, 
Porque allá a lo lejos brilla tu gambeta
Y se ve la sombra, lo que hicieron otros. 
Y el mar que se abre cuando la pelota, 
Se desprende justo de tu pie derecho, 
Y viaja hacía el arco como un alma rota, 
Que deja la tierra y va volando al cielo. 

Juan Román Riquelme la vida no alcanza, 
Para ver tu arte que no acaba nunca
Para verte serio sin saber que pasa, 
Cuando la derrota estar con vos busca. 

Juan Román Riquelme, Dios de los bosteros, 
Dios de un solo templo, de una sola biblia, 
Dios de los xeneizes, dios de todo el pueblo, 
El fútbol sin vos, fútbol no sería. 



"No pinta quien tiene ganas, sino quien sabe pintar.."
Te amo más que a nada en todo este mundo; sos una de las cosas más lindas e importantes que tengo. Gracias interminables, me transmitís tanta felicidad con un sólo abrazo, y no te puedo explicar lo bien que me hace tener esas charlas que sólo vos y yo podemos entender.
Ese odio interno que nos generan ciertas personas, esa alegría que me das cada día, ese sentimiento inexplicable que empezaste a sentir desde este domingo en la Bombonera..Esas cosas hacen que seas mi MEJOR AMIGA, única y perfecta.
Te amo, para siempre.


Y si vos me preguntas hoy, qué carajo es el amor, yo te contesto; " miralos a ellos dos ! "




Te amo tanto tanto Román, sos lo más grande que existe .
La perfección definitivamente SÍ existe.
"Se trata de dos hermosos jóvenes que se pusieron de novios cuando ella tenía trece y él dieciocho. Vivían en un pueblito de leñadores situado al lado de una montaña. Él era alto, esbelto y musculoso, dado que había aprendido a ser leñador desde la infancia. Ella era rubia, de pelo muy largo, tanto que le llegaba hasta la cintura; tenía los ojos celestes, hermosos y maravillosos.
La historia cuenta que habían noviado con la complicidad de todo el pueblo. Hasta que un día, cuando ella tuvo dieciocho y él veintitrés, el pueblo entero se puso de acuerdo para ayudar a que ambos se casaran.
Les regalaron una cabaña, con una parcela de árboles para que él pudiera trabajar como leñador. Después de casarse se fueron a vivir allí para la alegría de todos, de ellos, de su familia y del pueblo, que tanto había ayudado en esa relación.
Y vivieron allí durante todos los días de un invierno, un verano, una primavera y un otoño, disfrutando mucho de estar juntos. Cuando el día del primer aniversario se acercaba, ella sintió que debía hacer algo para demostrarle a él su profundo amor. Pensó hacerle un regalo que significara esto. Un hacha nueva relacionaría todo con el trabajo; un pulóver tejido tampoco la convencía, pues ya le había tejido pulóveres en otras oportunidades; una comida no era suficiente agasajo.
Decidió bajar al pueblo para ver qué podía encontrar allí y empezó a caminar por las calles. Sin embargo, por mucho que caminara no encontraba nada que fuera tan importante y que ella pudiera comprar con las monedas que, semanas antes, había ido guardando de los vueltos de las compras pensando que se acercaba la fecha del aniversario.
Al pasar por una joyería, la única del pueblo, vio una hermosa cadena de oro expuesta en la vidriera. Entonces recordó que había un solo objeto material que él adoraba verdaderamente, que él consideraba valioso. Se trataba de un reloj de oro que su abuelo le había regalado antes de morir. Desde chico, él guardaba ese reloj en un estuche de gamuza, que dejaba siempre al lado de su cama. Todas las noches abría la mesita de luz, sacaba del sobre de gamuza aquel reloj, lo lustraba, le daba un poquito de cuerda, se quedaba escuchándolo hasta que la cuerda se terminaba, lo volvía a lustrar, lo acariciaba un rato y lo guardaba nuevamente en el estuche.
Ella pensó: "Qué maravilloso regalo sería esta cadena de oro para aquel reloj." Entró a preguntar cuánto valía y, ante la respuesta, una angustia la tomó por sorpresa. Era mucho más dinero del que ella había imaginado, mucho más de lo que ella había podido juntar. Hubiera tenido que esperar tres aniversarios más para poder comprárselo. Pero ella no podía esperar tanto.
Salió del pueblo un poco triste, pensando qué hacer para conseguir el dinero necesario para esto. Entonces pensó en trabajar, pero no sabía cómo; y pensó y pensó, hasta que, al pasar por la única peluquería del pueblo, se encontró con un cartel que decía: "Se compra pelo natural". Y como ella tenía ese pelo rubio, que no se había cortado desde que tenía diez años, no tardó en entrar a preguntar.
El dinero que le ofrecían alcanzaba para comprar la cadena de oro y todavía sobraba para una caja donde guardar la cadena y el reloj. No dudó. Le dijo a la peluquera:
- Si dentro de tres días regreso para venderle mi pelo, ¿usted me lo compraría?
- Seguro -fue la respuesta.
- Entonces en tres días estaré aquí.
Regresó a la joyería, dejó reservada la cadena y volvió a su casa. No dijo nada.
El día del aniversario, ellos dos se abrazaron un poquito más fuerte que de costumbre. Luego, él se fue a trabajar y ella bajó al pueblo.
Se hizo cortar el pelo bien corto y, luego de tomar el dinero, se dirigió a la joyería. Compró allí la cadena de oro y la caja de madera. Cuando llegó a su casa, cocinó y esperó que se hiciera la tarde, momento en que él solía regresar.
A diferencia de otras veces, que iluminaba la casa cuando él llegaba, esta vez ella bajó las luces, puso sólo dos velas y se colocó un pañuelo en la cabeza. Porque él también amaba su pelo y ella no quería que él se diera cuenta de que se lo había cortado. Ya habría tiempo después para explicárselo.
Él llegó. Se abrazaron muy fuerte y se dijeron lo mucho que se querían. Entonces, ella sacó de debajo de la mesa la caja de madera que contenía la cadena de oro para el reloj. Y él fue hasta el ropero y extrajo de allí una caja muy grande que le había traído mientras ella no estaba. La caja contenía dos enormes peinetones que él había comprado...vendiendo el reloj de oro del abuelo.

Si ustedes creen que el amor es sacrificio, por favor, no se olviden de esta historia. El amor no está en nosotros para sacrificarse por el otro, sino para disfrutar de su existencia."
"El amor consiste en que uno pueda disfrutar de aquellas cosas que hace por el otro egoístamente, porque se prefiere a sí mismo antes que al otro. Y porque alguien se prefiere a sí mismo decide hacer determinadas cosas por el otro. Incluso es esto lo que al otro más le puede servir."
J.B.
"Pensar que esta inalterabilidad de la estructura de personalidad me impide cambiar es, en muchos casos, solo una excusa. Me refiero a aquellos que dicen: "y bueno, yo nací así..."; me refiero a los otros, que esgrimen sus infancia lúgubres de padres siniestros; hablo de todos los que encuentran en esa confusión un argumento más para justificar sus conductas miserables con el afuera."




J.B
"C: ¿Qué hacemos con la gente que nos dice todo el día cómo deberíamos ser?
J.B.: El problema no es qué hacemos con esas personas, sino con nosotros.
C: (Preocupada) Sí, claro, pero con respecto a ellos, ¿qué hacemos?
J.B.: Dejarlos ser. Ellos tienen todo el derecho de ser como son: cargosos, autoritarios, repetitivos, perfeccionistas y hasta paranoicos. Y uno tiene, por supuesto, el derecho de escucharlos, tolerarlos, desobedecerlos, ignorarlos, echarlos o abandonarlos."
"Supongamos que yo soy una idiota, ¿y qué si lo soy? Es más, en muchos aspectos de mi vida soy una idiota. ¿Y cuál es el problema de que sea así? ¿Tengo que ser siempre prolijita, eficiente, eficaz? ¿Siempre tengo que tener la respuesta correcta, adecuada, y hacer lo que se debe hacer? Pues no, en algunos aspectos de mi vida soy una idiota. Y la verdad es que no me molesta serlo. Esto es tener la autoestima puesta en el lugar; saber que hay aspectos en los que tengo ciertas capacidades y en los que no las tengo. Y donde no tengo mis capacidades, ¿saben qué tengo? Mis incapacidades, o mejor dicho, mis discapacidades. Las mías y las de todos. Porque, nos guste o no, de alguna forma y en alguna medida todos somos discapacitados."



JB.
Aprendí que los "amores eternos" pueden terminar en una noche; que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos. Que nunca conocemos a una persona de verdad; que el "nunca más" nunca se cumple; y que el "para siempre"; siempre termina..
"En la actualidad es común interpretar el concepto de autoestima, sustituyéndolo por la hipocresía de decirle a un idiota que es un genio. Y no es así."



JB.

Realmente me encantas. Tus canciones me hacen llorar cuando necesito descargarme; me ponen de buen humor cuando el día va como no quisiera; me haces bien. Amo tu sinceridad; amo que en los recitales digas cosas como "esta canción la escribí en tal y tal momento, y después de un tiempo me di cuenta que es decadente"; o que admitas que la mayoría de los hombres son iguales; que hay muy pocas excepciones..
Me transmitís tanta felicidad; tanta paz..Y te elijo, y te voy a elegir SIEMPRE.

Pero no me faltes nunca; que aprendí a vivir así..A ya no ser tan idealista, y pensar tan solo en ti; pero que no me falte nunca ese beso en las mañanas..

Los domingos en la cancha; esta hinchada está re loca, no me importa donde vaya, sólo quiero ver a Boca.
Muchas cosas nos separan, che gallina hija de puta, siempre hiciste amistades y tu aguante es la yuta..
Y river plate no para de correr, siempre me chamuyás y nunca te plantas; yo te prometo que nos vamos a encontrar, y te vamo a matarrrrrr.